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LA EPOCA DE LA INDEPENDENCIA Y PARCO EN ELLA
Los años pasaban por el torrente continuo del tiempo y llegan a la Independencia, ya cuando Parco y los pueblos aledaños que hoy lo componen el distrito, habitaban como Paljeños.
Hacemos mención en esta parte a “Apuntes para la Monografía de Parco” y se da el postrer homenaje al Autor don Eulogio E Moreno Landeo. Insertamos mucho de ese trabajo, pero relacionado con versiones obtenidas, acercándonos a la verdad de versiones orales más fehacientes e imparciales, para así obtener un trabajo monográfico y no una autobiografía
“Cuando el Generalísimo San Martín ocupó Lima para reclamar la independencia, Canterac se retiró al centro, estableciendo su cuartel general en Jauja; el sanguinario jefe español desencadenó la opresión más cruel del Valle del mantaro, y por lo tanto en la margen derecha de éste, desde Yauli, Chacapalpa, Canchayllo, Llocllapampa, Parco...
Monet ordenó el saqueo y la destrucción de parco, a fin de destruir la actividad de los patriotas cuyo mando lo tenían los guerrilleros: Terreros, Varástegui, Mayta y otros, unidos al esforzado jefe de un destacamento Isidro Villar. Todos los que actuaban a favor de la independencia, los realistas cumplieron la orden contra los moradores de Parco.
Consumada la orden nefasta, pasaron a la quinta “Munuilla” a Un Kilómetro y medio de la población, allí vivía Rafael Verástegui y su familia; el fundo Munuilla allá por los años de 1820 a 1864 era una quinta floreciente, en todo lo que podía tener un fundo de esa época; contaba demás con un oratorio particular, donde celebraban la misa, los padres descalzos de Ocopa, siendo vigilado por el cura: Manuel Egúsquiza Párroco de Huaripampa (ver leyenda).
Este fundo pertenecía a Rafael Verástegui y fue el escenario doloroso, donde cometieron sus desmanes los realistas.
Llegados a Munuilla encontraron a Juana la hija mayor, con sus dos menores hermanas y una criatura de veinte meses de edad y a la tía Lorenza; le interrogaron por sus padres, amenazándole flagearla y sacarle los ojos, sino confesaban sobre el paradero de ellos, no encontrando ninguna respuesta comenzaron el saqueo sin piedad, dejando vacía la casa y el oratorio.
Todos fueron desnudados; la cuñada de Verástegui envuelve con una bayeta de siete varas, el cuerpo desnudo de la criatura cerca al bienio, creyendo que por compasión dejarían la bayeta, más por el contrario uno de los asaltantes aprecia la importancia de la prenda, toma un extremo de la bayeta y tira con fuerza, cayendo la criatura al suelo, como el trompo envuelta en la cuerda.
Como culminación de sus desmanes defecan en la olla de Patasca que hervía en la cocina, como único almuerzo de los habitantes.
Al regresar los asaltantes pasan por el sitio llamado Puito (morro) que se encuentra en la ribera derecha del Mantaro (antes túnel de la carretera) hallan al hijo de Rafael, de 13 años de edad y demás parientes que se habían ocultado, tan pronto como notaron su presencia, se aproximaron y le preguntaron; el los condujo al escondite, por estar amenazado de muerte.
Consumaron el saqueo, como en el interior. Nicanor el hijo imprudente y los que lo acompañaban en la cueva fueron arrojados descomunalmente al río, desde una saliente roca.
Rafael, indignado por el acto salvaje, se puso en contacto con el patriota Fray Bruno Terreros que a la sazón se encontraba en “cuartelniyoc – machay” sito en Quipash.
Luego se acuerda entre los guerrilleros enviar un mensaje satírico al general Monet y le encomiendan a Juana de espesa cabellera para distribuir en las principales calles de Jauja, lo que en la tarde del día hallaron los pasquines los guardias, quienes colocándolo entre sus bayonetas entregaban a sus jefes.
Fuente: Trascripción parcial de la Monografía del Distrito de Parco del Dr. Franklin Sovero Hinostroza.
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